Marcos

Enviado por Jose Manuel Soto el Mar, 02/04/2014 - 10:59

Mi hijo Marcos es un alma libre.
Desde muy pequeño dejó muestras de poseer un talento especial para ciertas cosas, y un desinterés absoluto por otras. Su madre y yo, (sobre todo ella...), siempre hicimos lo que pudimos para que se esforzara en los estudios y pudiera alcanzar una mínima titulación que le permitiera aspirar en el futuro a un puesto de trabajo digno, cosas de padres, que nos empeñamos en trasladar a los hijos nuestros miedos y nuestras frustraciones...todo fue inútil. Para nuestra tristeza y desesperación, nuestro hijo pasó a engrosar la tremenda cifra de fracaso escolar que hay en Andalucía. Sin embargo, todos sus educadores y las personas que lo han tratado coinciden en que Marcos tiene un talento especial para el arte, en especial para la música y el dibujo, algo que esperemos que le sirva en el futuro para emprender un proyecto de vida, pero lo cierto es que en su etapa d formación no le ha servido de mucho.

El fracaso de Marcos en sus estudios no quiere decir que vaya a ser una persona fracasada en su vida. Ni mucho menos. Todos conocemos multitud de casos de personas sin ninguna titulación a las que después les ha ido bien, han montado prósperos negocios o han conseguido salir adelante con éxito en el arte, la cultura, la empresa o incluso la política...Pero no cabe duda de que su formación es muy incompleta, en parte por su falta de aplicación en el estudio y en parte también por el fracaso de un sistema educativo que no funciona bien. Muchos jóvenes, además, se desmotivan viendo las pocas oportunidades que el mercado de trabajo ofrece a los que si han conseguido una buena formación. La mayoría no encuentra trabajo y el que lo hace es en unas condiciones poco dignas. Los más audaces salen del país en busca de las oportunidades que aquí se les niegan, y muchos de ellos no volverán nunca, constituyendo una auténtica sangría de talento que será nefasta para nuestro futuro como país.

La suerte de Marcos es su carácter. Se trata de una persona feliz. Su mundo es sencillo, su felicidad también. Tiene la gran suerte de ser feliz con muy poco. Vive el presente y no le preocupa nada lo que pueda pasar en el futuro. Es alegre, simpático, comunicativo, sociable, se hace querer por todos, y además posee un encanto especial, una enorme facilidad para hacer amigos en todas partes.

Espero que tenga suerte en la vida y que no sufra demasiado. A veces las personas como él son las que más sufren, porque su mundo ideal se desmorona al contacto con la tozuda realidad de la vida diaria. Conozco a mucha gente así, yo mismo era muy parecido a él en mi juventud y he tenido que ir sometiéndome a las normas que gobiernan nuestra existencia, que, básicamente consisten en pagar religiosamente lo mucho que se consume y no mear mucho fuera del tiesto...

Tampoco fui yo muy buen estudiante que digamos, aunque a rachas sí, (casi todo en mi vida ha ido por rachas), pero me inculcaron a fuego un sentido de la responsabilidad que me impide sentarme a contemplar la vida plácidamente. Eramos nueve hermanos y mis padres nos educaron en los valores cristianos de siempre: el esfuerzo, el orden, la disciplina, la superación, la abnegación, la austeridad...cosas que yo, sin embargo, no he conseguido inculcar del todo a mis hijos, supongo que en parte porque son valores que no debo haber practicado con mucho convencimiento.

Marcos se está convirtiendo en un gran viajero, lo cual me llena de alegría porque creo que es una de las cosas que más ayudan a la formación de una persona. Conocer otros países y culturas le dará una visión más amplia del mundo y de la vida que la que pueda desarrollar en una preciosa pero modesta ciudad de provincias como es Sevilla, donde la vida discurre plácidamente en la seguridad de que no merece la pena moverse mucho de aquí porque nada hay en el mundo que se pueda comparar con esto...

En la actualidad, después de unos meses en Escocia, viaja por Argentina, en plan mochilero, y estoy seguro de que se enamorará de aquel gran país y posiblemente de alguna guapa "mina" de esas que te hablan y no sabes qué decir. Viaja solo, ligero de equipaje y sin billete de vuelta, algo difícil de entender para nuestro mundo cuadriculado pero que da una idea del tipo de persona que es, no quiere planes, su frase favorita es "ya veremos", algo que me ha oído a mi decir cientos de veces debido a esta profesión que no te permite hacer planes como a cualquier persona.

En el fondo me identifico plenamente con él y añoro no haber sido capaz nunca de hacer lo que él está haciendo, ponerse el mundo por montera y salir a navegar sin tener el rumbo demasiado claro. Ya tendrá tiempo de llevar una vida más tranquila y previsible, seguramente se casará, tendrá hijos, firmará hipotecas, y pasará a formar parte de este rebaño perfectamente domesticado y fácilmente manipulable que es la sociedad actual, pero de momento hace bien en disfrutar de su juventud y vivir con intensidad, con eso tan bonito y tan lejano para nosotros que es sentirse libre y dueño de tu propia vida.

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